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Aprender a detectar pensamientos negativos sobre patrones de alimentación
MSc. Adriana Avila Livak
Psicóloga Clínica
Tel:22346070, Cel:88877088
adriavila16@gmail.com

Cuando se habla de nutrición, inmediatamente se piensa en comer sano, bajar de peso y hacer ejercicios para mantenernos “en línea”, además de la importancia que todo lo anterior tiene, debemos preocuparnos por las cosas que nos decimos a nosotros mismos que nos impiden tener patrones alimenticios saludables.
Cuando se habla de trastornos alimenticios no solo se refiere a hábitos alimentarios inadecuados o excesivos deseos por adelgazar, se refiere a aspectos como desequilibrios emocionales, problemas de personalidad, distorsiones de percepción, baja autoestima, baja tolerancia a la frustración, hostilidad, entre otros aspectos que forman el trastorno alimenticio como tal.
Una forma de detectar que tan distorsionada está nuestra imagen corporal es detectar que es lo que nos decimos a nosotros mismos. Detectar pensamientos que impiden tener control sobre patrones alimenticios destructivos. Hay varios ejemplos que frases que pueden identificar nuestros patrones de pensamiento:
- “Los demás son más fuertes que yo y pueden parar , pero yo no puedo, pobre de mí”
- “Si no me he superado hasta ahorita, significa que no me voy a superar nunca”
- “Merezco que las cosas sean fáciles, merezco dejar de comer en exceso sin esfuerzo alguno”
- “No es solo desagradable que me controlen la comida, es insoportable y no lo puedo aguantar”
- “ Va a ser más fácil empezar mañana”
- “No me siento con ganas de detenerme, y uno no debe hacer nada que no siente ganas de hacer”
- “Así nací, comiendo en exceso, es parte de mi naturaleza”
- “Necesito gratificación inmediata”
- “La vida es aburrida sin mis comidas favoritas de altas calorías, por lo que debo seguirlas comiendo”
- “Si no como me siento ansioso, y no puedo soportar sentirme así”
- “ Debe de existir una forma mágica y mucho más fácil de perder peso, entonces voy a esperar a que aparezca”
- “ Yo sé que hay gente que cambia, por lo que yo podría, pero podía cuando era más joven, ahora estoy muy viejo para cambiar”
- “ No es justo que tenga que renunciar a lo único que me gusta”
- “No soporto a la gente que me dice que debería de bajar de peso”
- “ Mi peso no debería de importarle a nadie más que a mí”
- “ Si quieren que haga dieta, no coman nada de lo que no puedo comer enfrente mío”
- “ ¿Para qué voy a dejar de comer?, podría morirme mañana
- “ Si pienso en dejar de comer, me voy a molestar tanto que voy a tener que comer mas”
- “Debo ser demasiado delgada para ser feliz y exitosa”
- “Ser gordo es horrible”
- “ Las personas me van a querer más si soy delgado”
- “Si no como, tengo control total”
- “Si me como todo, no voy a poder parar, por eso mejor no como del todo”
Todos estos pensamientos erróneos, generan un sistema de creencias distorsionado sobre lo que es la conducta alimentaria y esto mantiene los síntomas presentes. Además de esos pensamientos, creer que tomar mucha agua, comer carbohidratos o usar cierto tipo de ropa implica un aumento de peso lleva a las personas a buscar información referente a contenidos calóricos, dietas o estrategias de adelgazar que muchas veces no son las más adecuadas.
Ofrecer una correcta información nutricional, mantener una dieta balanceada e información sobre consecuencias negativas de muchas prácticas se convierte en objetivos fundamentales del tratamiento de cualquier trastorno alimenticio.
