La separación o el divorcio de los padres, conlleva una serie de cambios radicales en el estilo de vida del niño, lo que implica un esfuerzo importante de adaptación de parte del mismo.
MPsc. Eugenia Chacón, Psicóloga Clínica.
CIMA: 2208-8471; CEPEF,
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La separación o el divorcio de los padres, conlleva una serie de cambios radicales en el estilo de vida del niño, lo que implica un esfuerzo importante de adaptación de parte del mismo. Cuanto más cambios tenga que enfrentar el niño, mayor será el esfuerzo adaptativo que deba realizar y por consiguiente, más estrés sufrirá. En ocasiones, la separación o el divorcio de los padres supone, de forma simultánea, que el niño deje de convivir con uno de los padres, cambie de casa, de escuela y por lo tanto de compañeros. Todo lo anterior, aumenta considerablemente, los niveles de estrés en el niño, viéndose afectadas todas sus áreas de desempeño y de relaciones interpersonales.
En general, el problema de la separación o del divorcio no reside tanto en el hecho en sí, sino en el manejo que se dé de la situación. El conflicto que suele rodear a la separación de los padres, es decir, las discusiones, la agresividad física o verbal, los conflictos económicos, la disputa por la custodia de los hijos, afecta en gran medida al niño. Se ha constatado que el conflicto entre los padres (previo y/o posterior a la separación) es el factor que más perjudica el desarrollo de los hijos y genera sus problemas de conducta y emocionales. El divorcio es el fin de la relación de pareja, y como tal, no debe repercutir en la relación del niño con su padre o con su madre.
Los efectos de la separación que más comúnmente afectan a los hijos son el estrés, la ansiedad y la alteración del estado de ánimo. Los padres deberán prestar especial atención a los cambios en el comportamiento del niño: hábitos de alimentación, dificultades al dormir, aislamiento, sensibilidad y llanto frecuente, irritabilidad e incremento de los ¨berrinches¨, temores y disminución de rendimiento académico.
Pautas orientativas para padres separados o en proceso de divorcio
¨El divorcio no pone fin a la familia, lo que hace es reorganizarla, puesto que los padres son para toda la vida¨. Folberg (1988).