¿Es alergia ó intolerancia a la leche?

Rebeca Hernández A., Nutricionista
Clínica de Nutrición von Saalfeld
rhernandez@saborysalud.com

El consumo de la leche y sus derivados, lo asociamos con algo esencial en la alimentación, en especial en la de los niños.

Hoy en día es muy común, que incluso desde sus primeros meses de vida, muchos niños presentan reacciones adversas a la leche. Estas reacciones se pueden deber tanto a una intolerancia como a una alergia. Existen muchas diferencias en la forma en que se presentan estas, así como en el manejo apropiado. Desafortunadamente muchas veces se confunden, incluso con otras condiciones no asociadas a la leche, llevando a restricciones innecesarias, o efectos adversos por el mal manejo.

Por esta razón es importante que si los niños empiezan a presentar algún tipo de reacción los padres comprendan bien de que se trata y cómo es la forma más apropiada de manejarlo para no sacrificar la nutrición de sus niños. En realidad estas condiciones afectan a una pequeña parte de la población y se pueden prevenir y manejar de forma simple solo con algunos cambios en la alimentación.

ALERGIA

La alergia ocurre por una reacción inmunológica a una ó más proteínas. Tanto la caseína como las proteínas del suero (b-lactoglobulina, a-lactoalbúmina) se han encontrado involucradas en respuestas alérgicas. Una persona puede ser alergica a una o ambas proteínas.

La caseína es lo que forma el cuajo, y las proteínas del suero son la parte acuosa.

La alergia puede ocurrir por dos mecanismos:

  1. Mediada por IgE ó hipersensibilidad inmediata:

Esta ocurre por producción de anticuerpos IgE ante la presencia de las proteínas de la leche.

La reacción ocurre de forma inmediata después del consumo del alimento. Las manifestaciones incluyen urticaria, angioedema (inflamación), vómito y dermatitis atópica aguda.

  1. No mediada por anticuerpos, hipersensibilidad retardada

En este caso los síntomas son gastrointestinales, y ocurre varias horas después de haberse ingerido el alimento. De 45 minutos hasta 20 horas después.

En niños menores de 1 año se suele presentar como cólico y molestias gastrointestinales.

Las causas por las cuales la alergia aparece se desconocen. Posiblemente entran en juego factores biológicos y ambientales. La exposición temprana a la leche de vaca es uno de los factores de riesgo, razón por la cual se debe retardar su introducción hasta después del primer año, o más en niños con historia familiar de alergias.

Prevalencia y prognosis

La alergia es más frecuente en niños menores de un año, y niños pequeños, se estima que un 2% a 7.5% lo sufre. El pronóstico es bueno, la alergia persiste solo en una minoría.

Los niños que muestran reacciones alergicas retardadas (no medidas por IgE), suelen tolerar la proteína de la leche más rápido que niños que muestran reacciones inmediatas (mediadas por IgE).

Diagnóstico

Si se sospecha de que el niño puede estar presentando una reacción no se debe eliminar la leche sin consultar antes al médico.

En niños menores de 1 año el médico realiza una historia médica. Después bajo supervisión del médico se prueba eliminar toda fuente de leche de vaca, y después se reintroduce para observar si los síntomas recurren. En niños mayores de 1 año se puede realizar una prueba de piel o examen de laboratorio para confirmar el diagnóstico.

Manejo

  • Prevención

Se ha demostrado que la mejor protección que pueden recibir los niños es la lactancia materna exclusiva por 4 a 6 meses. Esto los protege no solo de la alergia a la proteína de la leche, pero de otras manifestaciones alérgicas durante su infancia temprana.

  • Niños menores de 1 año alimentados con leche materna exclusiva

Algunos niños que reciben leche materna exclusiva pueden empezar a mostrar alergia al exponerse a la proteína de la leche a través de la leche materna.

Pueden presentar uno ó más de los siguientes síntomas:

  1. Gastrointestinales:
  • Reflujo frecuente, vómito, diarrea, estreñimiento
  1. Dermatológicos:
  • Dermatitis atópica
  1. Generales:
  • Cólico persistente por más de 3 horas al día, por al menos 3 veces por semana, por un periodo mayor de 3 semanas.

Si estos son los síntomas del bebé el pediatra debe realizarle un examen físico y revisar su  historia familiar.

Lo que se recomienda es que la madre elimine totalmente de su dieta POR COMPLETO la proteína de la leche y el huevo durante al menos 2 SEMANAS, para determinar si los síntomas se resuelven. Se debe eliminar el huevo, para descartar que los síntomas se deban a alergia a éste.

Se debe tener claro que como la proteína es lo que causa alergia debe eliminarse TODO LÁCTEO Y DERIVADO, INCLUYENDO PRODUCTOS PROCESADOS QUE PUEDAN CONTENER LECHE.

Eliminar:

  • Leche DE TODO TIPO
  • Derivados: todo tipo de quesos, yogurt, natilla, helados
  • Mantequilla y alimentos que contengan mantequilla
  • Preparaciones que contenga leche o derivados: pudines, queques
  • Se debe estar atento a otros productos que pueden tener leche:
    • Algunas margarinas enriquecidas con sólidos lácteos
    • Algunos sustitutos de queso hechos a base de tofu enriquecidos con caseína (proteína de la leche)
    • Proteínas de la leche que pueden usarse como ingredientes: caseína, alfa-lactoalbúmina, lactoglobulina, whey proteína (proteína del suero), caseinatos (de amonio, calcio, magnesio, potasio o sodio)

Después de 2 semanas si los síntomas se resolvieron se recomienda incluir de nuevo la proteína de la leche en la dieta de la madre. Si los síntomas regresan se puede estar seguro que este era el alergeno, por lo que se debe mantener la dieta de eliminación mientras se siga dando lactancia. Se recomienda que la madre mantenga entonces un suplemento de calcio que aporte al menos 1000 mg al día, y 400 IU de vitamina D.

En estos niños que presentaron alergia a la proteína de la leche se recomienda retrasar la introducción de la leche de vaca y derivados hasta después de los dos años. Una vez que se introduzca la leche de vaca en su alimentación, se debe hacer con precaución para estar atento si presenta una reacción.

  • Niños menores de 1 año alimentados con fórmula

En este caso se recomienda usar una fórmula a base de proteína de soya. Si el niño tampoco puede tolerar la soya, lo cual puede ser común se recomiendan fórmulas hipoalergénicas. En estas la proteína de la leche ha sido degradada a sus partículas básicas, por lo cual no causa las reacciones alérgicas. Hay 2 tipos de fórmula disponibles:

  1. Fórmulas de proteína hidrolizada: se degrada la proteína en partículas muy pequeños, por lo que es mucho menos probable que cause alergia. La mayoría de los niños las toleran, excepto en algunos casos más susceptibles.
  2. Fórmulas basadas en amino ácidos: contienen la proteína en su forma básica, completamente dividida. Estas se recomiendan para niños más sensibles.

La fórmula hipoalergenica se debe mantener, y se debe retrasar la introducción de la leche de vaca y sus derivados también hasta después de los 2 años.

¿Cómo debe ser la alimentación de los niños?

  1. Se debe tener claro que leche de otras fuentes como cabra NO SON APROPIADAS, YA QUE PRESENTAN EL MISMO TIPO DE PROTEÍNAS QUE PUEDEN DAR REACCIÓN ALERGICA.
  1. Leche DELACTOSADA tampoco es apropiada. Esta es libre de lactosa, pero no libre de las proteínas que son las responsables de la reacción alérgica. 
  1. Durante el primer año los niños alérgicos deben continuar con una fórmula hipoalergenica como sustituto de la leche. Si se toma en cantidades adecuadas no va a ser necesario un suplemento de calcio. Se debe valorar con el pediatra si además es importante complementar con un suplemento de calcio para niños, que aporte también vitamina D. Se recomiendan suplementos de calcio gluconato o citrato que son los que mejor se absorben.
  1. Con la fórmula y el suplemento cuando sea necesario es suficiente para que los niños cumplan con su requerimiento de calcio. Adicionalmente es importante que complementen su alimentación con fuentes no lácteas de calcio. Las más importantes son:
    • Cereales enriquecidos con calcio, preparados con su fórmula hipoalergénica.
    • Vegetales ricos en calcio: espinacas, hojas de mostaza, hojas de remolacha, repollo chino, brócoli
    • Frijoles blancos

Intolerancia

La INTOLERANCIA   por el contrario ocurre por la incapacidad de digerir la LACTOSA. Este es el azúcar de la leche, está formado por dos unidades básicas que son la galactosa y la glucosa. Para que nuestro intestino la absorba, se debe descomponer primero en sus unidades básicas, glucosa y galactosa, que son las que pasan a la circulación. La degradación se realiza por una encima conocida como LACTASA.

Cuando hay deficiencia de esta enzima,  la lactosa no se descompone y pasa intacta al colón sin ser digerida. En el colón las bacterias actúan sobre ella y esto es lo que causa los molestos síntomas: diarrea, cólicos, dolor abdominal.

La intolerancia se puede presentar con diferente severidad, según los niveles de la enzima que cada persona tenga.

Entre las principales manifestaciones están:

  • Intolerancia a la lactosa adulta

Es lo más común. Usualmente se hereda de alguno de los padres y los síntomas se manifiestan en la adolescencia o edad adulta temprana. Las personas con este tipo de intolerancia pueden tomar leche en cierta cantidad o derivados sin problema.

  • Intolerancia adquirida

Ocurre cuando el intestino delgado deja de producir lactasa temporal o permanentemente. Puede ocurrir en algunas enfermedades, o durante infección estomacal u operaciones en el intestino.

  • Intolerancia a la lactosa congénita

Es una condición poco común, que se presenta al nacimiento. Una persona con este tipo de intolerancia no puede tomar ni beber nada con lactosa. Algunos bebés prematuros pueden presentar intolerancia temporal, debido a que su intestino aun no se ha desarrollado bien para producir lactasa. Una vez que el bebé empieza a producirla se corrige la condición.

¿Cómo se si soy intolerante o lo son mis hijos?

Los síntomas van de moderado a severo, según la cantidad de lactasa que este produciendo el organismo. Usualmente inician 30 minutos a 2 horas después de la ingestión de leche o derivado. Los síntomas incluyen hinchazón y dolor abdominal, gas, diarrea, vómito.

La intolerancia se puede confundir ya que estos síntomas pueden ocurrir frecuentemente con otros alimentos, y son comunes según las condiciones. Por tomar leche una vez y sufrir los síntomas no significa que sea intolerante, pero si siempre los presenta después de tomar leche o comer helados probablemente sí lo es.

Si sospecha que es intolerante un médico puede realizarle pruebas que pueden confirmar la condición.

Con los niños se debe tener mucho cuidado. No elimine los lácteos de su dieta hasta que el pediatra confirme la intolerancia. Se recomienda eliminar los lácteos para valorar si los síntomas ceden, pero con supervisión de un médico y/o nutricionista para que no vaya a tener deficiencias en su alimentación.

Pruebas más formales usualmente son no invasivas.

Tratamiento dietético: ¿Adiós a los lácteos?

No es necesaria la eliminación total de lácteos, salvo en el caso de la intolerancia congénita.  Algunas personas pueden tolerar cierta cantidad de leche, existen alternativas delactosados, así como productos como el yogurt y quesos en que la lactosa ya está pre digerida, por lo que son más tolerable.

Recomendaciones:

  • Determine su nivel de tolerancia.

Se recomienda eliminar totalmente la lactosa de la dieta por 2 semanas de forma estricta. Lo mejor es que busque guía profesional, ya que la lactosa está en muchos alimentos, en la leche y todos sus derivados, así como en galletas, algunos panes, etc. que lo tienen adicionado.

¿Qué debe eliminar?

  1. Leche. No tome la delactosada durante este tiempo.
  2. Derivados: quesos todo tipo, yogurt, helados, natilla, queso crema, crema dulce (ojo con salsas blancas)
  3. Cualquier alimento que tenga leche adicionada, lea etiquetas (puede ser galletas, panes, repostería, cereales, barras de granola o cereal etc.)

Durante este tiempo se debe consumir un suplemento de calcio. 

  • Reintroducción

Después de dos semanas reintroduzca poco a poco los lácteos. Inicie con la leche, 1/3 puede ser apropiado. Valore los síntomas. Si no sufre síntomas, aumente gradualmente, según tolerancia.

Después pruebe los quesos, en pequeñas porciones. Usualmente los quesos más grasosos madurados se toleran más que los tiernos bajos en grasa, ya que contienen menos lactosa y esta fue predigerida por bacterias cuando son madurados.

No introduzca varios alimentos al mismo tiempo, uno a uno es lo adecuado.

Mantenga el consumo de los que sí tolera en las cantidades que no causan molestias.

Con la inclusión gradual de lácteos se puede recuperar la tolerancia. Se recomienda incluir lactosa en porciones pequeñas de 4 a 8 oz distribuidas durante el día. Por ejemplo, 1/3 taza leche en la mañana, 1/3 taza de yogurt en la tarde, 1 oz de queso por la noche. Limitándose a 1 a 2 vasos de leche al día como máximo.

3. Alternativas delactosadas.

Actualmente existen muchas alternativas en el mercado delactosados, como leche delactosada, helados delactosodos. Los yogurt con probióticos y otros con Lactobacillus acidophilus,  asi como quesos madurados se toleran bien como se mencionó.

Si estás alternativas funcionan en adultos y niños, se deben mantener en la dieta regular.

En otros países existen también productos con enzima lactasa adicionada o la lactasa en cápsula.