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A comer bien!
Msc. Nicole Tinoco
Psicóloga Clínica y de la Salud
Tel: 2271-3054 / 8888-4164
nicole.tinoco@gmail.com

Para muchos padres la hora de la comida de sus hijos se convierte en una pesadilla: la boca cerrada que no abren por nada del mundo, ni cuando hacemos juegos o sacamos juguetes divertidos, ni cuando encendemos la televisión o nos disfrazamos de súper héroes.
Comúnmente, comer y dormir es lo que más problemas nos trae cuando somos niños; sin embargo, cuando somos adultos desearíamos poder comer más y dormir más.
La experiencia de obligar a comer a un niño, en algunas ocasiones suele vivirse con gran carga emocional. Para los padres es angustioso un niño que se niega a comer a toda costa, ya que frecuentemente asocian ese rechazo a la comida a no tener hambre, y por lo tanto el pensamiento es “no come porque no tiene hambre, así va a perder peso y va a enfermar”.
El hambre es una necesidad biológica, mientras que comer bien es un hábito que se debe enseñar y aprender, como ocurre con cualquier otro hábito de autonomía.
Por esto la tarea de los padres es que sus hijos adquieran el hábito correcto de comer bien. Algunos consejos prácticos son:
- Educar: Los trucos que utilizan los padres para que sus hijos abran la boca son contraproducentes.
- No hay que probar un truco tras otros, hay que seguir un método.
- No obsesionarse con el tema.
- Los padres deber servir de modelo en el aprendizaje del hábito de comer bien. Por eso su rol siempre debe ser el de guía.
- Motivar al niño para que coma bien: palabras de ánimo, elogios, felicitaciones.
Podemos enseñar a nuestros hijos a adquirir nuevas conductas y cuáles son las mejores maneras de hacerlo. Pero ¿cómo hago yo para enseñarle a mi hijo a que aprenda a comer bien?
Es muy importante que los padres no confundan comer poco con comer mal. Recordemos que si el hambre existe, ningún niño va a dejar de comer, pero lo hará de acuerdo a sus propias necesidades y no a las de sus padres.
Como hemos visto, lo principal es el hábito de comer bien. Sabemos que un hábito es una rutina que se obtiene repitiendo siempre las mismas conductas, hasta que hayan sido bien asimiladas.
Existen varios factores que favorecen la formación de hábitos en los niños. Hablaremos de dos elementos necesarios en el proceso de aprendizaje del hábito de comer:
Asociar objetos al hábito
Los objetos forman parte de un ritual que tendremos que realizar desde la primera vez que vamos a enseñar a comer al niño. Los preparativos para la hora de comer, deben ser siempre los mismos y utilizar los mismos objetos.
- Lo sentamos en su sillita
- Le ponemos el babero
- Le ponemos un vaso, un plato con su comida y sus cubiertos
Estos son los objetos que deberán acompañar al niño desde el primer momento, y por ningún motivo deben ser retirados.
Todos los días los padres deberán repetir este mismo proceso o ritual, así el niño asociará ese grupo de objetos con el hábito de comer. Esto le dará al niño confianza y seguridad, que son bases importantes sobre las que se aprenden los hábitos correctamente.
Actitud de los padres
Recordemos que los niños captan lo que los adultos les transfieren, e imitan los modos y conductas de sus padres desde muy temprana edad. Los niños perciben los estados de ánimo de las personas cercanas, y aunque no puedan interpretar esas emociones, igual las recibe.
Si rompemos el ritual con el cual le estamos enseñando a comer, estamos rompiendo la persistencia y la confianza que son bases importantes para introducir un hábito.
La tarea de los padres es transmitir seguridad, mediante la repetición de las mismas acciones, para que el niño deduzca que comer lo que le han puesto es muy sencillo.
Normalmente, el niño no logrará esto en el primer día; pero la continuidad de la rutina es en lo que el niño se va a fijar a través del tiempo.

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