Rebeca Hernández, Nutricionista
Clínica de Nutrición von Saalfeld
rhernandez@saborysalud.com
Actualmente el cáncer de mama es la principal causa de cáncer en mujeres, razón por la cual son cada vez más las que buscan respuesta en la dieta como tratamiento o prevención para futuras generaciones.
En años recientes, el papel de la soya y linaza en el desarrollo de cáncer de mama han sido de los temas que ha recibido mayor atención, ya que no se ha logrado dar una respuesta contundente sobre su rol como protectores o detonantes.
Las bajas tasas de incidencia y mortalidad por cáncer de mama en los países orientales, donde el consumo de soya es bastante elevado, llevaron a la especulación de que ciertos de sus compuestos son los que pueden ejercer un efecto protector.
Sin embargo, por cada estudio que ha encontrado efectos positivos, han seguido otros que mas bien sugieren un efecto detonante del crecimiento de tumores, llevando a gran confusión, tanto a profesionales en salud como a muchos pacientes que buscan una respuesta en estos alimentos.
El efecto de la soya
La soya es rica en compuestos llamados fitoestrógenos, los cuales se encuentran en muchos alimentos vegetales, pero en la soya son particularmente altos. El principal fitoestrógeno de la soya son las isoflavonas.
Sus efectos biológicos se deben a que su composición química es similar a los estrógenos, las hormonas femeninas. Los estrógenos estimulan la reproducción celular al unirse a receptores en el tejido mamario, entre mayor exposición tenga una mujer a los estrógenos, mayor será su riesgo de cáncer de mama. Se ha encontrado que las isoflavonas de la soya pueden tener un efecto “anti – estrogénico”, uniéndose a los receptores del tejido mamario, y de esta forma evitando que se expongan a los “estrógenos reales” que pueden inducir el cáncer. Sin embargo, también tienen ciertos efectos que mas bien pueden ser promotores de estrógenos aumentando el riesgo de cáncer de mama. Por esta doble acción, es que todavía no se ha logrado dar respuestas contundentes.
Respuestas sobre la soya
La evidencia hasta el momento no permite dar una recomendación definitiva respecto al consumo de soya y cáncer de mama, sin embargo, con lo que se conoce hasta el momento, se puede concluir que las consideraciones más importantes respecto a la soya son las siguientes:
En relación a cáncer de mama, se ha demostrado que las primeras décadas de vida (en la infancia y pubertad) son en las que se puede ejercer el mayor efecto protector a través de la dieta.
Con el consumo de soya, también se ha sugerido que el mayor efecto puede darse cuando se incluye en la dieta pre pubertad, como sucede en poblaciones asiáticas. De hecho, este factor es lo que puede estar haciendo la diferencia en la menor incidencia de cáncer en Asia.
Por lo tanto, para familias con alto riesgo de cáncer, puede ser más importante el empezar a estimular el consumo de soya en los más pequeños. Se estima que haciendo cambios en los patrones de alimentación de las familias, se pueden observar cambios en los patrones de riesgo de cáncer dos generaciones después.
Otro factor de suma importancia es que la protección que se ha encontrado se debe al consumo de alimentos fuentes de soya, y no de los suplementos.
La seguridad de los suplementos no ha sido evaluada, y muchos estudios han encontrado que es en dosis muy altas como se puede obtener de los suplementos, mas bien se estimula el crecimiento de tumores dependientes de estrógenos. Por lo tanto, NO SE RECOMIENDA EL CONSUMO DE SUPLEMENTOS, en especial en mujeres que son sobrevivientes del cáncer o están en alto riesgo.
Si se desea la protección de la soya, lo mejor que se puede hacer es empezar a incluir alimentos a base de ésta en la dieta. Al analizar la relación entre los alimentos y el riesgo de cáncer, la mayor protección se ha observado por el consumo de Tofu, el cual es la principal forma de consumo de soya en Japón y China. Alimentos a los que se les adiciona más sal como el miso, no han demostrado tanta protección
Al analizarse las cantidades de consumo de soya e isoflavanos, la mayor protección se observa en las mujeres asiáticas que mantienen un consumo alto y moderado. El consumo moderado se considera como 10 mg de isoflavones por día, y el consumo alto 20 mg o más. 20 mg de isoflavonas se pueden obtener fácilmente de:
Resumen de recomendaciones sobre la soya
Ante todo se debe tener presente que el cáncer es un proceso complicado en el que interviene muchos factores, como genética, ambiente, dieta.. Por lo tanto, no se puede señalar a un solo componente como protector o detonante del proceso. Con esta información que se tiene hasta el momento, lo que se puede recomendar es lo siguiente:
Linaza y cáncer de mama
La linaza por su parte contiene lignanos, que al consumirse se metabolizan en el tracto digestivo a compuestos que también son químicamente similares a los estrógenos. De hecho, el aumento en los compuestos similares a estrógenos después de consumir linaza es mucho mayor que después del consumo de soya.
Por su contenido de lignanos, un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto, se ha dedicado por mucho tiempo en estudiar su efecto anticancerígeno. Contrario al caso de la soya, sí han logrado dar con conclusiones contundentes respecto al papel de la linaza y cáncer de mama. Su conclusión ha sido que sí existe un claro efecto protector por parte de la linaza.
Las recomendaciones más importantes con respecto a la linaza son las siguientes: