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¿Que es la periostitis?
Licda. Mariana Guzman S.
Fisioterapeuta
info@kinecr.com
Periostitis tibiales o síndrome de estrés medial de la tibia o “espinilla”
El periostio es la vaina fibrosa que cubre los huesos, la cual contiene vasos sanguíneos y nervios que nutren y le dan sensibilidad al hueso, realiza la función de nexo entre tendones y hueso.
Los músculos se insertan en el hueso a través de los tendones y, cuando realizamos ciertos movimientos deportivos, se ejercen fuerzas de tensión sobre el hueso que son proporcionales a la intensidad y duración de la carrera.
La mayoría de los atletas en algún momento de su preparación física ha experimentado ese dolor o molestia conocido como periostitis tibial.
La periostitis tibial por lo general se produce en deportes de salto y carrera, cuando se realiza sobreesfuerzo o actividad repetitiva, en la que el hueso que no es totalmente rígido, si no que es parcialmente flexible, se mueve provocando microdaños en el espacio entre hueso y periostio, inflamando y lesionando al periostio. También puede producirse posterior a una contusión directa sobre la zona. Por lo general afecta a la porción inferior y anterior de la tibia; su síntoma más característico es la aparición de dolor e incluso a veces con signos de inflamación.
Existen algunos factores que favorecen su aparición tales como:
- los cambios de intensidad de entrenamiento
- el uso de calzado deportivo inadecuados o desgastados
- el cambio constante de superficies de entrenamiento
- superficies de entrenamiento demasiado duras.
Esta afección puede llegar a ser crónica en caso de no tener la atención adecuada e incluso podría llegar a complicar la lesión provocando la aparición de “fracturas por estrés”, muy frecuentes en la tibia las cuales se deben a los microtraumas repetitivos, propios de la actividad deportiva. El diagnóstico se puede confirmar con un estudio radiológico.
Algunas recomendaciones para tratar la sintomatología son mantener períodos de reposo cuando aparecen los síntomas, el uso de crioterapia ya sea con compresas frías aplicadas en la zona por períodos de 10 – 15 minutos. Es recomendado el uso de técnicas con magnetoterapia y microcorrientes suministradas por un fisioterapeuta así como mantener una adecuada rutina de estiramientos y prevenir la complicación de los síntomas amortiguando los factores de riesgo.

