Lo que necesito saber sobre las cicatrices…

Dr. Benjamín Hidalgo-Matlock, Dermatólogo
Centro Médico Victoria (506) 2224-0654
Hospital Cima San José (506) 2208-8212
bhidalgo@gmail.com

La cicatriz es el resultado del cuerpo intentando sanar una parte dañada o que por algún motivo se ha inflamado. La piel y tejidos blandos no son ninguna excepción a la regla, y cada vez que tenemos un trauma, una herida o nos hacen un procedimiento quirúrgico, donde se corta más profundo de la capa más profunda de la piel superficial (membrana basal), se forma una de éstas.


La herida en sí sana, gracias a la interacción de una gran cantidad de células de nuestro cuerpo: glóbulos blancos (células de defensa y limpieza), plaquetas (encargadas de tapar huequitos en los vasos), queratinocitos (célula bloque principal de la piel) y fibroblastos (células encargadas de producir colágeno y mantener un adecuado mantenimiento de los tejidos profundos de la piel, así como de velar por el mantenimiento de otras fibras reticulares) le brindan elasticidad a la piel.


Es importante aclarar que la cicatriz es un intento del cuerpo por restablecer la función de barrera de la piel y es un fenómeno dinámico que se finaliza a los 6 o 12 meses luego de su inicio. No es una solución perfecta ya que recupera un porcentaje de la fuerza normal de la piel, no así todo.


Las cicatrices en la piel las podemos clasificar como, cicatrices normales, cicatrices atróficas, cicatrices hipertróficas y cicatrices queloidianas. Las cicatrices del acné las mencionaremos en un artículo futuro.


Es importante consultar con un dermatólogo previo al afirmar que una cicatriz es queloide o no. También es importante recordar que el resultado final de una cicatriz depende de varios factores:

  1. Expectativas del paciente.
  2. Topografía (donde en el cuerpo ocurra la lesión).
  3. Fumado.
  4. Dieta
  5. Enfermedades acompañantes (Diabetes mellitus, Ehlers Danlos, infección, problemas de la coagulación, uso de algunos medicamentos).
  6. Obesidad y problemas de lípidos en sangre (ateroesclerosis).


No existen por el momento borradores mágicos, así que todo procedimiento quirúrgico va a dejar una cicatriz, pero estas son moldeables. No se puede predecir si el paciente va a presentar una cicatriz queloidiana o no. El lugar donde ocurra es muy importante, ya que zonas como el pecho, los hombros, las orejas, y el cuello son zonas propensas a la cicatrices queloidianas, mientras que zonas de tensión (estiramiento) son propensas a cicatrices atróficas (la espalda).


Factores como el fumado y un dieta sin de frutas y vegetales (bajas en vitamina C especialmente), son contraproducentes. Además enfermedades propias del paciente como la diabetes mellitas, obesidad y ateroesclerosis enlentecen la cicatrización. El síndrome de Ehler Danlos es una enfermedad genética de mala producción de colágeno que favorece las cicatrices atróficas. Los pacientes con problemas de coagulación, con heridas infectadas o que consumen corticosteroides tienen mayo riesgo de presentar cicatrices atróficas (estrías).


Concluyendo nuestro tema, podemos resumir que las heridas en la piel si no son extremadamente superficiales, van a dejar cicatrices y si no existe una buena y estrecha comunicación con nuestro médico, el resultado final puede variar desde uno satisfactorio hasta uno que no lo sea.


Cicatriz atrófica: la que por falta de actividad del fibroblasto, o por efecto mecánico y estiramiento de la piel, se hunde o adelgaza.


Cicatriz normal: se encuentra dentro de los limites originales de la lesión inicial.


Cicatriz hipertrófica: aquella que crece un poco más de los bordes normales de la cicatriz pero no la retrae.


Cicatriz queloidiana: es roja se ve inflamada y sobrepasa los bordes normales de la lesión, así mismo puede tirar de los mismos.