Mi hijo ya no es un bebé

M.Psc Desiree Lutz Phillips
Especialista en Terapia Sistémica
desireelutz_5@hotmail.com

Las familias han vivido cambios importantes con el pasar del tiempo. Actualmente, familia no quiere decir necesariamente madre, padre y hermanos. Sin embargo, las funciones que la familia desempeña con sus miembros deberían ser las mismas que siempre han cumplido desde un inicio. El seno familiar es donde se le da contención a los niños y se les enseña a cuidarse, tener confianza en si mismos, tomar decisiones; en otras palabras, la familia le brinda a los niños las herramientas para poder crecer.


Al igual que los seres humanos, los sistemas familiares atraviesan diferentes etapas de transición dentro de su ciclo de vida. Cada transición indudablemente va a significar cambios y exigencias; la capacidad de la familia para negociar, acomodarse y aceptar estos cambios va a influir directamente sobre sus miembros. La flexibilidad hacia dichos cambios va a permitir una transición sin mayores dificultades; mientras que si la familia es poco flexible, dichos cambios posiblemente representen dificultades importantes.


La etapa evolutiva, donde los niños ingresan a su vida escolar, suele ser bastante crucial en el sentido que es la primera vez que el menor comienza a desprenderse de su seno familiar. Para muchos padres  aceptar la idea de que sus hijos están creciendo les genera temor. Sentimiento claramente entendible y lógico, ya que este crecimiento comienza a alejar a los niños de sus padres.  Los niños en esta etapa tienen una gran necesidad de afecto, cariño y atención de sus padres ya que ellos siguen siendo las principales figuras significativas. La atmósfera familiar va a ayudar al crecimiento del niño, si él siente que es querido y apoyado, esto ayudará en la manera que él se relacione en el área social. El reconocimiento que recibimos de los demás es primordial para los seres humanos, en especial el reconocimiento que recibe el niño de sus padres. Es a partir de los otros que crecemos, necesitamos a los demás para poder hacerlo. Los hijos necesitan a sus padres para crecer y viceversa.


Inclusive los hijos pueden ser los mejores maestros que los padres puedan tener. Según como va creciendo el niño, los padres deben ir cambiando; se trata de encontrar un equilibrio entre “sostener” y “soltar”. Asimismo es transmitirle la idea de que tiene la atención de sus padres, su afecto y reconocimiento, y al mismo tiempo se le motiva y fortalece para que comprenda que inicia una nueva etapa.


La entrada de los hijos a la etapa escolar no significa dejar de ser padres; solamente ser padres de una manera distinta. La relación entre una madre y su bebé va a requerir de toda la atención y autonomía materna. La relación entre una madre y su hijo escolar inevitablemente va a requerir del afecto, atención y reconocimiento de la madre. Además requerirá de cierta libertad y autonomía en el hijo, situación que antes no se le podía brindar al bebé.



La comunicación que se mantiene con el niño va a ser fundamental en esta etapa, es una manera de estar cerca sin estar ahí.  Y no estoy hablando solamente de la comunicación verbal para los niños, sino de las muestras de afecto y demás maneras de comunicación, ya que son de gran importancia para ayudarlos a crecer seguros y felices construyendo así una buena identidad.