Nutrición en el síndrome de ovario poliquístico

Rebeca Hernández, Nutricionista
Clínica de Nutrición von Saalfeld
rhernandez@saborysalud.com

 ¿Le cuesta bajar de peso? ¿Sufre de acné, exceso de vello facial, o perdida de cabello? ¿Sus períodos menstruales son irregulares?
Si se identifica con estos síntomas es probable que sea una de las tantas mujeres afectada con el “síndrome de ovario poliquístico” (SOP).

Aunque se nombra poco, es el desorden endocrino más común en mujeres, afectando a un estimado de 5 a 10% en edad reproductiva.

Mientras al principio se pensó que era solo un problema de fertilidad, ahora se reconoce que es un desorden metabólico. Los desórdenes del metabolismo que implica ponen a quienes lo sufren en mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad del corazón e incluso se ha sugerido que puede aumentar el riesgo algunos tipos de cáncer.

¿Cómo saber si sufro de SOP?

Uno de los principales complicaciones al diagnosticarlo es que no todas las mujeres presentan los mismos síntomas o con la misma severidad. De hecho, presentar quistes no es una condición para el diagnóstico. Algunos síntomas de SOP son los siguientes:

 

Nutricionales

Dermatológicos

Emocionales

Reproductivos

- Aumento de peso rápido
- Resistencia a insulina, diabetes
- Hiperlipidemia

- Hirsutismo: exceso de vello corporal
- Problemas piel: acné, acantosis nigricans (costra café en pliegues como en el cuello)
- Calvicie androgénica

- Depresión
- Ansiedad
- Cambios fuertes estado de ánimo

- Ciclos menstruales irregulares
- Sangrados vaginales anormales
- Infertilidad

 

El Consenso de Rotterdam, definió en el año 2004, que el diagnóstico requiere la presencia de al menos dos de las siguientes condiciones:

  • Amenorrea (>6 meses sin menstruación en ausencia de embarazo)  u oligomenorrea (<8 periodos por año, ciclos mayores de 45 días o ambos)
  • Signos bioquímicos o clínicos de hiperandrogenismo
  • Ovarios poliquísticos

 

La raíz del problema: Resistencia a insulina

Se ha demostrado que la resistencia a insulina es el factor clave en su desarrollo.

La insulina es la hormona encargada de transportar el azúcar en sangre hacia el interior de las células donde se utiliza para energía. La resistencia se da cuando las células no responden a las cantidades usuales la insulina. Como consecuencia el cuerpo empieza a producir más insulina de lo normal, lo que provoca los efectos indeseados del SOP.

Por lo tanto, disminuir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a insulina es el objetivo de la dieta. De hecho, se ha demostrado que la dieta adecuada resulta igual de efectiva o mejor, en lograr reestablecer la ovulación.

Dieta de Bajo Impacto Glicémico para control del SOP

La pérdida de peso es otro objetivo importante de la dieta. Pequeñas perdidas de peso pueden mejorar todos los síntomas del SOP, incluyendo el reestablecimiento de la fertilidad.

Una dieta de bajo impacto glicémico logra ambos propósitos: perdida de peso y regulación de los niveles de insulina en sangre. Esto no significa eliminar los carbohidratos, sino de seleccionar los alimentos que mantienen los niveles de azúcar en sangre estables.

El índice glicémico (IG) es un indicador del nivel en que elevan el azúcar en sangre los alimentos ricos en carbohidratos después de su consumo. Las harinas refinadas, alimentos altos en azúcar y algunos vegetales harinosos (papa, yuca, etc.) son los que tienden a elevar más el azúcar en sangre. Los alimentos ricos en fibra (harinas integrales, vegetales no harinosos, algunas frutas) son los que se absorben más lentamente y evitan las elevaciones abruptas.
La carga glicémica de los alimentos refleja el potencial de elevación del azúcar en sangre en relación a la cantidad de carbohidratos que el alimento contiene.
En resumen: Reemplace las harinas refinadas y alimentos altos en azúcar por harinas integrales, leguminosas y vegetales no harinosos.
La siguiente es una clasificación simple de los alimentos con carbohidratos según su carga glicémica:

 

Alta Carga Glicémica

Mediana carga Glicémica

Baja Carga Glicémica

  • Harinas refinadas
    • Arroz blanco
    • Pan blanco
    • Cereal desayuno alto en azúcar
    • Repostería:
      • Galletas paquete
      • Queques, panes
      • Confites y dulces
      • Vegetales harinosos:
        • Papa
        • Yuca
        • Jugos de frutas y bebidas altas en azúcar
  • Harinas integrales:
    • Arroz integral
    • Avena integral
    • Pan integral
    • Pastas al dente
    • Algunas frutas :
      • Banano
      • Pasas
      • Algunos vegetales harinosos:
        • Camote
        • Elote
        • Plátano
        • Guineo
        • Tortilla de maíz
  • Frutas altas en fibra
  • Todos los vegetales no harinosos
  • Cereales altos en fibra
  • Leguminosas: frijoles, garbanzos, lentejas
  • Palomitas de maíz

 

Otros puntos importantes a tomar en cuenta:

  1. Mantenga horarios regulares de comida.

Brincarse comidas favorece la descompensación de los niveles de azúcar e insulina en sangre. Realice meriendas que incluyan una fuente de proteína y un carbohidrato alto en fibra.

  1. Consuma siempre proteína baja en grasa en sus comidas.

La proteína le sacia más, ayudándole a controlar el apetito. También favorecer la perdida de grasa y mantenimiento de músculo al perder peso.

  1. Suplementos.

Complementar la alimentación con los siguientes suplementes le puede ayudar:

  • Magnesio: Ayuda a regular los niveles de glucosa e insulina en la sangre y previene el desarrollo de enfermedad cardiovascular. Suplementar con 500 mg de magnesio al día.
  • Picolinato de Cromo: mejora la sensibilidad a la insulina, favorece la saciedad y ayuda a controlar la "necesidad" por carbohidratos. Se recomienda consumir 200 ucg  al día.
  • Ácidos grasos omega 3: Reducen el riesgo de enfermedad del corazón y disminuyen los niveles de triglicéridos. Se recomienda suplementar con 1 gramo diario de omega 3.
  • Linaza: es fuente de omega 3. Se recomienda consumir la semilla molida 2 - 5 cucharadas al día.