El Padrastro y la Madrastra
Ser madrastra/padrastro

Laura Álvarez
Viviana Hidalgo
Psicólogas de Enfoque a la Familia
lalvarez@saborysalud.com

La familia es la base del legado emocional de las personas, constituye el cimiento de seguridad y estabilidad nutrido en un ambiente de aceptación y amor que le permitirá al individuo desarrollarse. Las “familias combinadas, o reconstruidas” es decir, que inician a partir de segundas nupcias, y por tanto, integran los hijos de cada uno de los progenitores, enfrenta condiciones especiales en relación con el modelo convencional de familia biológica, gran parte se manifiesta de manera negativa y esto no por naturaleza sino por el mal manejo de los acontecimientos. Por ello, es vital que los padres fomenten relaciones saludables entre todas las partes involucradas, teniendo presente ante todo, el bienestar de los niños.

Las familias combinadas se enfrentan a algunos desafíos muy extraordinarios e inquietantes. Aunque muchas de ellas se ajustan finalmente a sus nuevas circunstancias, al principio, por lo menos, es típico que dentro de una familia combinada, uno o más de los niños vean al nuevo padrastro o madrastra como un usurpador. Su lealtad al recuerdo de su padre o madre ausente puede ser intenso, así que para ellos recibir al recién llegado con los brazos abiertos sería un acto de traición. Esto pone al padrastro o madrastra en una situación muy difícil. 

También, es común que uno de los hijos pase a ocupar el vacío de poder que ha dejado el padre o la madre que se ha marchado. Ese niño o niña comienza a relacionarse con el padre o la madre que ha quedado más como si fuera su compañero o compañera. La posición que acompaña a ese papel de apoyo es muy seductor, y por lo general, un jovencito no está dispuesto a renunciar a ella.

Existe otro problema más grave que es común entre familias reconstituidas. Tiene que ver con la manera en que los nuevos cónyuges se sienten acerca de sus hijos. Cada uno está irracionalmente consagrado a los que son de su propia sangre, y los otros son sólo conocidos. Cuando se produzcan peleas e insultos entre los dos grupos de hijos, los padres casi siempre se inclinaran a ponerse de parte de aquellos que trajeron al mundo. La tendencia natural es dejar que la familia combinada se convierta en dos campamentos armados; “nosotros contra ellos”. Si los hijos se dan cuenta de esa tensión, van a explotarla para obtener poder sobre sus hermanos.

Al hablar del rol de la madrastra o padrastro nos vienen a la mente muchos estereotipos, pues la imagen que se nos ha presentado de ellos es de discordia, problemas, odio etc. En muchas ocasiones, el sólo hecho de saber que se tendrá un padrastro o una madrastra puede ser negativo, ya que generalmente es la figura que representa competencia, oposición, y rivalidad, por lo que debemos prepararnos para manejar la resistencia, sea esta intensa o sutil.

La pareja antes de su matrimonio debe tomar tiempo para conversar sobre las situaciones que van a enfrentar, aclarar los puntos cruciales, y establecer una estrategia a seguir.

Algunos puntos a considerar:

  1. ¿Cómo se encargarán del sostén económico de los distintos hijos?
  2. ¿Qué parte de los ingresos de la nueva familia habrá que apartar para sostener a la ex pareja y de los hijos que no están con ellos?
  3. ¿Dónde van a vivir? ¿En la casa de uno de los dos, o en una casa nueva? Lo recomendable es la última opción.
  4. ¿Cómo llamarán los hijos al nuevo esposo de mamá, o a la nueva esposa de papá? (Incluso a los familiares de ellos)
  5. ¿Dónde van a quedarse los hijos de la ex pareja cuando vengan de vacaciones o los fines de semana, si no viven en casa?
  6. ¿Qué sucederá con las adopciones o cambios de apellidos para los hijos?
  7. ¿Cómo se va a manejar la disciplina y los límites en el nuevo hogar?
  8. Es importante, tener en cuenta las edades de los hijos. No es lo mismo que éstos sean niños, que adolescentes, o bien, jóvenes adultos. En el caso de los hijos ya adultos con sus propias familias establecidas, las dificultades pueden darse a nivel de abuelos por ejemplo.
  9. El rol de la madrastra o padrastro debe ser de colaborador con su pareja, y ante todo, propiciar una relación afectiva, sabiendo de antemano que el lugar de papá y mamá es insustituible.
  10. No rivalice con los hijos de su pareja.
  11. No pretenda que le llamen “papá o mamá” al día siguiente.

La relación de la pareja se va a ver amenazada cuando los hijos les rechacen o intenten separarlos. Lo cual es normal y esperable. Para lo cual, deben tener buena comunicación entre ustedes y con los hijos. Deben darse apoyo mutuo y generar los espacios necesarios para que se asimile la nueva realidad. Hablen de esto antes de que esta situación se dé. Ayuda mucho pasar tiempo de calidad con los hijos y no sólo con la pareja, antes del matrimonio.

Al principio del matrimonio, debemos comprender que para los hijos la aceptación de la pareja es difícil, porque el hijo de su pareja sufre por la separación de sus padres, y guarda la esperanza de un reencuentro. Es posible que también surjan celos, que se sientan desleales ante el padre ausente si quieren a la nueva pareja. Esto no es fácil, mucho menos si tienen una relación sana y cercana con sus padres, para ello es necesario que con el tiempo se vayan vinculando y adaptando.

Es crucial que los nuevos padres demuestren dedicación a sus hijastros y no únicamente a la pareja. Con el fin de lograr mayor bienestar emocional en los hijos, el padrastro o la madrastra deben tener una cordial relación con los padres biológicos, recordando que el papel de la madrastra y del padrastro es el de colaborador.

El establecimiento de límites es un aspecto sumamente importante, al principio debemos respetar las reglas de los padres biológicos, y conforme la relación se fortalezca y sea afectiva podemos ir revisando, modificando y compartiendo la aplicación de las mismas.

¿Cómo lograr establecer una relación cordial?

La reacomodación familiar, es un proceso que se debe dar de forma natural y no forzada. Si usted es el nuevo miembro en la familia, debe tener presente que no llegó para sustituir o a excluir al progenitor, vino para enriquecer a la familia con otra figura de amor, autoridad y armonía.

Si usted decide tener una pareja que tiene hijos, debe amarlos así como ama a su pareja. No se permita hablar mal delante de sus hijos de su ex pareja. Esto va a herir a sus hijos, y no ayudará en el proceso de acople.

Su amor es incondicional, independientemente de las conductas, acciones, y personalidades. Es importante comprender que cada hijo es único, especial y diferente. Por eso, permita que vivan su proceso a su propio ritmo.

Los límites son una muestra de amor y seguridad, por lo que deben cumplirse, pero deben ser acompañados de diálogo, consideración, amor y respeto.

Recuerde que la madrastra o el padrastro es un colaborador de su cónyuge, no el nuevo papá. El que se le dé el título de papá, o mamá, es una prerrogativa exclusivamente de los niños, no se puede imponer. Por eso, no lo pretenda. 

Si siente que no pueden manejar las dificultades busquen un moderador, una persona neutral que pueda guiarlos. Lo cual es normal en todo proceso de acople.

El criticar  o atacar a su pareja no conduce a nada. Cuando no esté de acuerdo con algo háblelo con su pareja en privado y nunca delante de los hijos. Es tiempo de superar la situación, no de culpar o recriminar.

“Recuerde que el amor es como un río: usted puede extraer suficiente agua como para regar una flor por aquí, un árbol por allí, un jardín de aguas abajo, y el río seguirá fluyendo mañana. Usted podrá amar a su esposa, a sus hijos biológicos y a sus hijastros, y le sobrará amor para otros. Su cónyuge puede amar a sus hijos biológicos y a usted y aún tener amor sobrante para los hijos biológicos suyos. "La realidad es que no puede amar a su cónyuge y no amar a los hijos de su cónyuge”. (Chapman, G, 2003.Los cinco lenguajes de amor de los jóvenes, p.270)