Rebeca Hernández
Nutricionista
rhernandez@saborysalud.com
Un nuevo estudio publicado hace unas semanas en el New England Journal of Medicine demostró que la obesidad puede ser contagiosa…
Pero los hallazgos reportados por los investigadores no tienen nada que ver con bacterias o virus o incluso genes. Lo que se encontró es que la obesidad es en definitiva “socialmente contagiosa”.
Según el estudio, los amigos cercanos pueden tener mayor efecto en el peso que los genes o el ambiente familiar, la obesidad puede contagiarse entre las personas, como el resfriado común.
¿Cómo se llegó a esta conclusión…?
El estudio se realizó en conjunto por investigadores de la Universidad de Harvard y la Universidad de California en San Diego.
Se analizaron los datos de más de 12 000 personas que participaron entre 1971 y 2003 en el Estudio de Corazón Framingham (uno de los principales estudios sobre enfermedad de corazón que se ha realizado en Estados Unidos). Cada dos años los participantes se pesaron y midieron, y se les pidió que nombraran al menos un amigo y/o familiar para facilitar el seguimiento de la persona a través de los años.
Las personas nombradas como contacto fueron la clave del estudio. Con esta información lograron identificar la “red social” de cada participante a través de los años, incluyendo amigos y familiares cercanos.
Al analizar las redes sociales, se dieron cuenta de que el riesgo de desarrollar obesidad aumenta hasta en un 57% cuando un amigo cercano se hace obeso, en un 40% cuando un hermano desarrolla obesidad y en un 37% si el esposo o esposa es el que se hace obeso.
Las parejas de personas, en que cada uno se identificó como un amigo cercano, presentaron un riesgo de hasta 171% de “contagiarse” de la obesidad de su amigo.
Somos lo que comemos, aparentemente no es toda la historia, se puede decir que somos lo que nosotros y nuestros amigos comen…
¿Por qué?
Un hallazgo interesante fue que la distancia geográfica, no impidió que hubiese influencia en el peso. Amigos que vivían hasta a 5 horas de distancia y se veían con muy poca frecuencia, se influenciaban de igual manera en cuanto a las ganancias de peso en relación a otros que vivían lo suficientemente cerca como para compartir comidas ocasionales.
Según los investigadores, no es que las personas que comparten estilos de vida similares se hacen amigos. Sino, que las personas tienden a copiar los patrones de comportamiento de los que consideran sus amigos cercanos.
La influencia de los esposos/esposas se encontró mucho menor, considerando que se comporten más tiempos de comida. Entre hermanos y otros familiares la influencia también fue menor.
Mucho tiene que ver con lo que una persona va a considerar un comportamiento socialmente apropiado. Si se tiene amigos con sobrepeso, se va a considerar ser obeso más socialmente aceptable. Un esposo/esposa no es precisamente la persona que se toma como referencia para definir cual imagen corporal es más aceptable, o cuando es aceptable comer y ejercitarse. Tampoco nos tendemos a comparar de esta forma con los hermanos.
La influencia también se observó mayor entre amigos del mismo sexo, o entre hermanos. El hecho de que los esposos sean de un sexo diferente también puede ser una de las razones por la que la influencia es menor.
El bajar de peso también es contagioso…
La buena noticia es que lo contagioso también aplica de forma opuesta. Cuando una persona cercana perdía mucho peso, los amigos y familiares también tendían a bajar de peso.
¿Qué nos dice esto? No se trata de que abandone a sus amigos con sobrepeso, sino que si está buscando perder peso puede ser buena idea rodearse de otros amigos y/o familiares que ya estén en el proceso o ya hayan tenido éxito anteriormente. Esta influencia positiva puede ser uno de los motivadores más potentes.
Otra excelente idea es iniciar un proceso de cambio de hábitos junto con un amigo o familiar. El apoyo mutuo puede ser lo que le ha faltado en otras ocasiones en que ha tratado de bajar de peso.
Por otro lado, piense también en la influencia que puede tener en otros amigos y familiares cercanos. Si usted tiene éxito en su nuevo estilo de vida saludable le ayudará a muchos otros a alcanzar un peso saludable. Probablemente solo con su ejemplo, puede crear una “avalancha” de comportamientos saludables, que empiecen a copiar sus amigos cercanos, y a su vez los amigos y familiares de éstos, etc.
Forme su propia red saludable
El mensaje más importante es que el apoyo de los amigos puede ser una de las claves en el control de peso.
Para sacar provecho de esto, una buena idea es empezar a involucrar al menos aquellos que conviven con usted en el proceso de cambio. Aunque no tengan sobrepeso, comer de forma saludable será positivo para todos. Además al cambiar sus hábitos, puede indirectamente ayudar a alguien cercano que quizás no estaba tan seguro de cómo realizar el cambio. Estas son algunas ideas:
Christakis, N.A. & Fowler, J.H. (2007). The spread of obesity in a large social network over 32 years. New England Joural of Medicine, 357(4): 370 -379