*Información recopilada del Congreso Anual Internacional del IAEDP (International Academy of Eating Disorders Professionals) “On the Cutting Edge: New Treatments for Eating Disorders”, realizado del 3 al 7 de agosto del 2005.
Los desórdenes de la alimentación, que sufren muchas mujeres y hombres, son un problema que sufre también la familia y amigos más cercanos, ya que es difícil saber cómo intervenir o ayudar.
Es importante definir lo que es un desorden de la alimentación, en primer lugar. Este conlleva no solo un contexto físico, sino un gran transfondo emocional, que es necesario tener en cuenta y trabajar al hablar con estas personas. Hay mucho estrés y ansiedad de por medio, y si nos ponemos a pensar… ¿quién no tiene ansiedad o estrés en estos días? Muchas veces esto conlleva a que sentimientos y emociones dirijan nuestros hábitos de alimentación.
Los trastornos más comunes son la anorexia, bulimia, el comedor compulsivo o el “binge eater”. Los daños que estas enfermedades ocasionan son tanto físicos como emocionales. Se experimenta debilidad, deficiencias nutricionales que favorecen el desarrollo de otras condiciones, como amenorrea o ausencia del ciclo menstrual regular, así como afecciones psicológicas como depresión, y cambios en el estado de ánimo.
Lo que constituye un peso saludable y adecuado es diferente de persona en persona, según sus características individuales y otros. No existe tal peso "ideal" como muchos lo describen, sino un peso saludable o adecuado. Es importante definir éste como un peso en donde, en el caso de las mujeres, les permita tener un ciclo menstrual normal y regular.
Algunos síntomas que se pueden identificar fácilmente son los siguientes:
- Perdida significativa de peso en poco tiempo y “sin ninguna razón” .
- Fluctuaciones de peso constantes (sube y baja cantidades significativas) .
- Dieta restrictiva en tipo de alimentos o cantidades, o por el contrario, más bien come sin limitarse y compulsivamente cuando está bajo estrés .
- Cansancio, color pálido .
- Miedo a aumentar de peso o distorsión de la imagen.
Y ahora viene lo que parece ser más complicado…¿cómo ayudarle y qué hacer al respecto?
- Escuche y sea comunicativo siempre . Las personas con trastornos de alimentación generalmente se quejan de que nadie les dedica tiempo a escucharles, o se sienten discriminados o alejados en cierta forma. Lo principal es ser amable, paciente y escuchar a la persona cuando ésta quiera conversar sobre el tema. Escuche incluso si su ser querido es una persona joven o niño, ya que estos casos también son muy comunes. No ignore estos detalles.
- No tome un papel de psicólogo o nutricionista. Recuerde que usted no debe tomar responsabilidad ni jugar el papel de terapista de la persona, ya que hay personas profesionalmente calificadas para ello. La persona poco a poco debe entender que es su propia responsabilidad salir adelante.
Solo si luego de hablar, la persona le pregunta cuáles son sus opiniones sobre ello, entonces dígalo de manera amable, agradable y sin regaños, para darle a conocer lo que usted piensa al respecto.
- No pierda la confianza ni haga sentir amenazada a la persona . Usted no debería ser quien le diga qué hacer o no hacer a alguien con trastornos de alimentación . Hacerle sentirse amenazado o mal, le puede realmente afectar más en su condición. Si ella o él deciden hablar con usted y confiar en usted, demuéstrele que así puede ser. El proceso de recuperación es difícil y pueden haber tropezones, pero incluso en estos casos usted debe de apoyar a su familiar o amigo.
- No hable sobre comida o peso. El conversar sobre qué ha o no ha comido, cuánto ha perdido o ganado en peso, qué tan delgada o no se ve no es lo más recomendable. El proceso de recuperación debe enfocarse en la alimentación como una acción de todos los días que nos permite mantenernos vivos y saludables, así como todas nuestras funciones corporales. Frases como “el ganar peso te está ayudando a verte saludable” se percibe más como “te estás engordando, qué bien”. Tampoco tenga miedo de comentar sobre su forma de comer y cuidarse diariamente, por ejemplo decir “si, vieras que anoche fui a un restaurante y la carne que comí estaba deliciosa, la disfruté mucho”. Evite además observar mucho a la persona cuando está consumiendo algún alimento, así como no echar miradas entre las personas presentes.
- Si su ser querido está en busca de opciones y programas de recuperación, déle todo el apoyo que pueda! Sea una ayuda y soporte en el proceso, así como en tratar de buscar profesionales médicos, psicólogos y nutricionistas que manejen estos casos. Tenga paciencia y transmita esto mismo a la persona. Anímelo a asistir también a grupos de personas que viven sus mismas experiencias, ya que ayuda mucho el asistir como parte del proceso de recuperación.
"Para una evaluación sobre la presencia de conductas de alimentación desordenada, usted puede tomar la prueba EAT -26.
El EAT – 26 es una medida estándar de síntomas y otros factores característicos de desordenes de alimentación.
No se debe tomar como una herramienta de diagnóstico definitivo, es un un instrumento efectivo como parte del proceso de diagnóstico temprano. La identificación prematura de un desorden de alimentación permite prevenir que se desarrollen complicaciones serias a nivel físico y emocional."