"Pero probá este queque que está tan rico... ¡Cómo no vas a comer, si un poquito no te hace nada!". Este tipo de frases abundan en las comidas no solo de diciembre, sino de todo el año (cumpleaños, aniversarios, cenas, etc.). La presión social en las épocas festivas es uno de los factores más importantes a la hora de hacer dieta. Uno quisiera rechazar siempre esas comidas súper calóricas, sin embargo no queremos que nadie se resienta… inclusive a veces la tentación es más difícil que fácil.
En lugar de inventar las mil y una excusas, muy diplomáticamente se puede decir “no, gracias”. Este será bien recibido y no necesariamente se va a ofender a nadie.
Una persona que se está tratando de cuidar, sea por diabetes, colesterol alto o sobrepeso, debe respetar su compromiso consigo mismo y convencer a los demás que si lo ayudan a mantenerse le están demostrando su afecto también.
Sucede con frecuencia que en los lugares en donde se está rodeado de gente, la ingesta de alimentos ocurre en una zona biológica llamada de indiferencia, es decir, donde no hay un hambre genuina. Sin ninguna razón biológica en particular se come, pues somos particularmente vulnerables a las influencias sociales.
Algunas estrategias que ayudan a combatir esas calorías que se “colan” tan fácilmente a la dieta son las siguientes:
- Mide la situación: a veces se puede ser sincero. Cuando te ofrecen alguna preparación que conviene evitar, comenta que estás tratando de perder peso y que quisieras sólo comer un trozo pequeño o nada de él, y comentar que es muy importante controlar las porciones o calorías de los alimentos que ingieres.
- Se puede “pecar” un poquito. Cuando sabemos con anticipación que habrá una preparación que simplemente hay que comer, se puede jugar un poco con las calorías a nuestro favor. Podemos comer menos durante el día, hacer ejercicio extra, o bien servirse menos de la cena para comer un poco de postre.
- Evita el pensamiento de "todo o nada" . Para muchas personas el mundo de las dietas es "blanco" o es "negro", o se esta a dieta o se esta en un estado de exceso y abundancia. Este pensamiento nos puede llevar al fracaso a la hora de las actividades sociales. Debe comprender que por una noche "loca" no se van a aumentar 20 kg, y que puede compensar al día siguiente manteniéndose en su mejor comportamiento dietético. El objetivo es balancear.
- Aprovecha los platos de verduras. Ya sea que formen parte de un aperitivo o “boquita”, o que sean la ensalada o guarnición vegetal de la cena, los vegetales son menos calóricos y aportan fibra, lo cual provee saciedad.
- La famosa estrategia del "más tarde". Se puede también decir “más tarde”, y así demorar o evitar comer esa receta tan sabrosa pero calórica. Después de un cierto tiempo, es posible que nadie se acuerde de tu rechazo.
- Para dietas estrictas. Se puede hablar con los parientes o anfitriones de confianza, para llevar la propia comida o pedir alguna preparación especial, para así no causar resentimientos.