Niños seguros de sí mismos

Por Psicóloga de Enfoque a la Familia, Laura Álvarez B.

Los padres tienen un valioso papel en la formación de la seguridad de sus hijos.

Desde que están pequeñitos hay que enseñarles a los hijos que valen por lo que son y no por su apariencia o logros.
Se debe cultivar en ellos una buena autoestima, ya que de esta manera aprenderán a valorarse y quererse conforme crecen, enfatiza Laura Álvarez, máster en psicología clínica de Enfoque a la Familia. La autoestima se define como el autoconcepto que se tenga de sí mismo.

El ambiente educativo y familiar son muy importantes para la determinación del nivel de autoestima de un niño o un joven. Por ejemplo, las expectativas de los padres muchas veces no se adecuan a la realidad de los hijos, creando sentimientos y pensamientos negativos hacia ellos, que deterioran su autoimagen.
Una adecuada autoestima fortalece la personalidad del niño y le provee de actitudes adecuadas para enfrentar los problemas. Tiene más posibilidades de ser productivo, capaz y eficiente, lo que le permitirá alcanzar las metas que se proponga.

¡Detéctela!
Como padre usted puede estar alerta ante los síntomas de una baja autoestima: Niños que viven pendientes del qué dirán y cuyo mundo gira alrededor del discurso social.

Comparación excesiva con los otros.

Desacreditan los logros de los demás.

Vulnerabilidad emocional.

Poco tolerancia e incapacidad de resolver conflictos.

Cambios en el estado emocional, se vuelven ansiosos.

Sentimientos de incapacidad y menosprecio de sus propias habilidades.

Se siente inútiles.

No les gusta la crítica.

La baja autoestima trae como consecuencia:

Retraimiento: tiende a aislarse, todo les da pena y no desean relacionarse con los otros.

Peleas: los mismos sentimientos que los motivan a retraerse los llevan a ser agresivos e hirientes con los otros e inclusive depresivos. Desafían en muchas ocasiones a cualquiera que se les enfrente.

Payasadas: se burlan de los demás y detrás de sus bromas esconden sus complejos de inferioridad.

Por el contrario, una baja autoestima lo hará sentirse incompetente, improductivo e ineficiente, lo que obstaculiza el desarrollo pleno de sus capacidades así como la fijación y logro de metas en su vida.

Los padres tienen un valioso papel en la formación de la seguridad de sus hijos.
En estudios que se han realizado en niños y sus familias se ha encontrado que aquellos padres que poseen un adecuado concepto de si mismos manifiestan un buen manejo de preocupación y afecto, respetan las decisiones de sus hijos y administran adecuadamente la disciplina.

En el caso de los padres que carecen de autoconfianza consideran a sus hijos como cargas y se muestran duros, irrespetuosos e inconstantes en el manejo de la disciplina.
“No nacemos con autoestima, esta se hace en el ámbito familiar y el ambiente que nos desenvolvamos. Los padres juegan un papel fundamental, ya que al proporcionar una buena autoestima tendremos niños seguros de sí mismos.

El crear niños seguros de sí mismos es una función diaria de los padres”, destaca Álvarez.
Un niño seguro de sí mismo, acepta retos y se arriesga, aprende de sus fracasos, reconoce sus fortalezas y debilidades, saben lo que quieren.

Ayúdelos

En sus manos está la autoestima de sus hijos. Algunas recomendaciones que le brinda la psicóloga clínica Laura Álvarez:

Sea tolerante y flexible.

Examine sus sentimientos hacia su hijo, pregúntese qué siente por él y qué esperaba de él ya ello le permitirá aceptarlo y valorarlo por lo que es y no de acuerdo a sus expectativas.

No compare a sus hijos, no alabe excesivamente a los hermanos.

Alábelo por sus pequeños logros sin caer en el exceso. Si lo elogia por todo el
niño no sentirá el refuerzo del elogio.

Dele responsabilidades de acuerdo a su edad y liderazgo. Las responsabilidades le ayudarán a independizarse.

No permita que entre hermanos se ridiculicen.

Apóyelo para que desarrolle algún talento

Cuando lo regañe refiérase a su conducta y no ataque a la persona.

Descubra las habilidades de sus hijos y desarróllelas.

Hable en forma positiva.

Evite amistades negativas.

Búsquele actividades complementarias.

Establezca en su agenda el dedicar tiempo a solas con cada uno de sus hijos, ya que ello le permitirá conocerlos y manifestarles su cariño a cada uno de sus hijos por
separado. Además esto enfatiza la individualidad de cada niño por aparte.

Sea un ejemplo recuerde que los niños aprenden lo que ven. Usted es el modelo de sus hijos, los niños captan lo que ven y ellos desean ser como sus padres.

Ayúdele a compensar, es decir, descubra los puntos fuertes de su hijo y ayúdele a sacar provecho de ellos.

Enséñeles valores, inculque el respeto a los demás, la compasión.

Enséñeles el significado del valor personal y cómo deben preservarlo

Cuando su hijo tenga una experiencia negativa permítale expresar sus sentimientos

Edúquelos a expresar sus sentimientos de forma constructiva.

No olvide que debe existir respeto y amor entre usted y sus hijos.

Recuerde que tanto el padre y madre deben de tener la misma autoridad.

Exprésele su cariño con contacto físico, abráselo, sea cariñoso.

Las palabras de aliento y afirmación son necesarias para la autoestima de su niño. *Reconozca sus esfuerzos.

Escuche las demandas de su hijos.

Converse con sus hijos, juegue con ellos.

Si le hace una promesa, cúmplala.

No los complazca en todo.

Establezca metas realista con sus hijos, esto les permitirá creer en sí mismos.

No los ridiculice frente a otros niños.

Tenga cuidado con los premios, son importantes para motivar cuando se realiza algo que implica mucho esfuerzo, pero si se condicionan los premios a sus logros puede traer frustración y realizará las cosas solo a cambio de un premio.

No trate de resolverle sus conflictos. Por ejemplo, hágale preguntas como: ¿a vos qué te parece?, ¿qué te gustaría comer o ponerte de ropa?. Déjelo decidir.

Lleve a su hijos con usted a realizar mandados, por ejemplo al banco, donde verá la importancia de hacer filas y esperar, esto le ayudará a incentivar en sus hijos el autocontrol y a tolerar la frustración.

Empiece a soltarlo desde al infancia para que cuando entre a la adolescencia ya tenga las herramientas para realizar solo sus cosas.

Establezca las reglas con anterioridad y las consecuencias. Sea firme y constante eso. Cuando su hijo falle enséñele que el castigo es consecuencia de su
conducta.