El ejercicio ayuda a mantener un corazón sano y a bajar la presión alta

Información recopilada por Peter Fischel

Uno de los malos hábitos que padecemos en los tiempos modernos es el sedentarismo. Pasamos mucho tiempo frente al televisor, nos encerramos en la oficina o lugar de trabajo durante horas bajo tensión emocional, ya no caminamos a ningún lugar gracias al carro, ni siquiera hay que ponerse de pie para cambiar el canal de la televisión. Entre otras consecuencias, esta inmovilidad trae consigo la obesidad y la hipertensión, así como los males del corazón y cardiovasculares.

El ejercicio aeróbico, como lo son el correr, la natación o el ciclismo, ayuda a fortalecer al corazón. Este es un músculo como cualquier otro del cuerpo, y en la medida que lo ejercitamos crece y se fortalece. Además, se sabe que al hacer ejercicio, más del 60% de la sangre bombeada va a los músculos, oxigenándolos y revitalizándolos, mientras que un cuerpo en reposo apenas lo hace en un 4%.

Una persona en reposo puede bombear alrededor de 4 litros de sangre por minuto, mientras que un deportista en pleno ejercicio puede bombear hasta 30 litros por minuto.

Con todo ello, el ejercicio aeróbico puede bajar la presión arterial. Obviamente quien tiene la presión muy alta no debe hacer ejercicio, más bien debe tomarse su medicamento, disminuir su consumo de sal y bajar de peso.

Un entrenador profesional será quien defina cuánto tiempo al día puede realizar ejercicios, qué tipo de rutinas y qué grado de esfuerzo puede hacer.

Se trata de ejercicios de rehabilitación cardiaca, entre los que se encuentra la caminata, sea al aire libre o en las llamadas bandas "sin fin", donde se puede regular con mayor precisión cuál es la frecuencia cardiaca que se puede alcanzar y realizar un plan de seguimiento.

Si bien el ejercicio por recreación es muy sano, déjeme decirle querido (a) lector (a), que realizarlo una vez a la semana, como comúnmente lo hacemos, cuando vamos al partido de fútbol o de básquetbol el fin de semana, puede ser más desgastante y perjudicial para el cuerpo, porque al no entrenar o ejercitarse durante la semana, se obliga al cuerpo a realizar un esfuerzo extenuante. Además, al día siguiente que todavía existen músculos en aquellas partes del cuerpo que ni nos acordamos.

Si en verdad le interesa tener buena forma física, un corazón sano y unas arterias no obstruidas por colesterol, debe modificar muchos malos hábitos, como el consumo excesivo de grasas o dejar de fumar, y junto con ello hacer un ejercicio aeróbico programado. Esta es la fórmula que beneficia a todo el organismo.